Podríamos empezar recordando aquello de «la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida», (refrán popularizado en la canción Pedro Navaja de Rubén Blades). La historia nos trae muchas sorpresas como el surgimiento temporal de una sociedad igualitaria entre los vascones como consecuencia del fin del imperio romano, relato de este vídeo.
No es el único caso de sociedad igualitaria, la arqueología está recuperando más casos con ciudades neolíticas, que no siguieron inicialmente el camino de la creación de estados.
Enseñanzas que traen estas experiencias:
La debilidad o desaparición del estado puede dar lugar a estas experiencias sociales, sea cual sea el contexto, lo cual dice bien de nuestras habilidades sociales, aunque sean experiencias efímeras, volátiles. En esto se han apoyado distintas revueltas y/o revoluciones alimentando el espíritu revolucionario.
No es habitual, sin embargo, la reflexión sobre el fracaso, aunque sepamos como ha sucedido. En el vídeo se explica que el fin de esta experiencia salió de dentro mismo de la sociedad vascona: una nueva generación, que no había vivido la creación de su libertad, vio como algunos de sus integrantes recuperaron la violencia para recrear el desorden del dominio, la violencia y el beneficio de quienes se hacían con el poder.
La espontaneidad no crea una cultura duradera, la situación se ha dado sin proponérselo, y por ello no se han identificado los valores que la han impulsado como bienes raíces, comunes a toda la sociedad.
Ahora, que parecemos abocados a una crisis de grandes dimensiones, o así parece por los síntomas (guerra, cambio climático con sus catástrofes, quiebra del imperio de EE.UU. y surgimiento de nuevos liderazgos mundiales, el genocidio en Gaza..) tenemos la oportunidad de actuar de otra forma anticipándonos colectivamente con los valores que reclama esta situación.

